Y llegué a Perú

Mi día motoqueando comenzó a eso de las 08:30, hora en la que dejé el Airbnb de Arica. Después de solo 30 minutos al volante legué al cruce fronterizo, ahí me encontré con una muy mala noticia, la aduana chilena emite permisos de salida por un máximo de 180 días (¡plop!) y no es muy claro para nadie qué sucede pasado ese período. El problema que se me genera es que mi viaje dura aproximadamente 1 año y el plan es traer la moto de regreso a Chile al finalizar este (Junio del 2020). El otro problema es que nadie en la aduana tenía muy claro cómo proceder, las opciones van desde el pago de una multa por excederse del tiempo permitido (monto desconocido) hasta un quien sabe. Lo anterior podría terminar en un eventual cambio de planes, no obstante y por ahora todo sigue igual hasta que consiga información precisa al respecto. Pese a esto, personal de aduanas y migraciones tanto de Chile como de Perú fue muy amable y servicial.

Paso fronterizo

Ya en Perú comencé a meterle kilómetros con el objetivo de llegar temprano Camaná, pueblo costero ubicado a unos de 450 kms al norte de la frontera con Chile. En el camino realicé una parada en el puerto de iLo para cargar combustible, comer y descansar un poco.

El camino desde iLo hacia Camaná es monónoto, al este montañas secas y al oeste mar, no obstante dentro de toda esa monotonía te puedes encontrar con bellos rincones de alto contraste, pero para apreciarlos debidamente debes salirte de la ruta asfaltada y buscar caminos alternativos.

Camino de tierra y “chusca”, polvo muy fino tipo talco muy complicado de andar

Algo impensado y que le puso la nota de lo inesperado al dia fue una protesta ubicada a unos 150 kilómetros antes de llegar a Camaná, protesta la cual tenía tomada y cortada la ruta en 3 partes. La protesta decía relación con el reclamo de la población local en contra de una empresa minera cuyas operaciones están afectando la agricultura de la zona.

El primer corte lo logré sortear conversando con la gente local, quienes me compartieron sus razones para protestar. El segundo corte lo pasé de igual forma, no obstante el tercero no hubo caso de convencerlos al punto de que me tocó regresar varios kilómetros para tomar un camino alternativo de mas menos 10 kms, algo completamente off road (chusca nuevamente) que me tuvo sudando frío en todo momento. Afortunadamente nada pasó y logré esquivar el último de los cortes, eso sí con 1 hora 30 minutos adicionales al itinerario original y la cadena de la moto que quedó como si la hubiese bañado en chocolate.

Bypass

Ya en Camaná, una buena ducha, a comer algo y dormir con el objetivo de salir temprano mañana a Nasca.

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