Valió la pena

El día de hoy estuvo lleno de situaciones inesperadas. Hoy por la mañana después de desayunar en casa de la sra Glendita y don Enrique (tíos de mi esposa) me dirigí acompañado de don Enrique al Diario de Manabí donde me harían una breve entrevista relacionada con el viaje (mis 15 minuto de fama). La historia del viaje y la moto causaron sensación y varias personas salieron a fotografiarse en ella. Es increíble el interés que capta en la gente esta historia de recorrer América en moto, la admiración que genero y lo sorprendidos que quedan cuando se enteran de que el viaje lo realizo solo. Todo eso me llena de alegría.

Terminada esta “experiencia, pasé cargando combustible y me fui de vuelta a la ruta en dirección Quito.

La ruta hacia Quito consta de una distancia aproximada de 400 kilómetros en los que se asciende cerca de 2.800 metros. Pese a ser 400 kilómetros es una ruta para recorrerla en unas 6 -7 horas ya que es un camino lleno de curvas. El paisaje va variando desde selva tropical a paisaje de sierra, muy bello.

Camino entre Manabí y Quito

Mi idea era poder parar en algún lugar para hacer algunas tomas con el dron, así que decidí tomar la ruta que pasa por un pueblo llamado San Miguel de los Bancos. Al llegar al lugar encontré un camino de tierra y ripio que conducía a una hostería. Ingresé por dicho camino offroad de dificultad baja hasta que me topé con un acceso al rio, lugar al que decidí acceder.

A medida que descendía (con mucha dificultad por la arena) iba pensando que probablemente había sido una muy mala idea haber bajado en la moto, pero decidí llegar hasta el final para tomar una buena foto y hacer las tomas que deseaba con el dron.

Cuando terminé de hacer las fotos y tomas, decidí quitar las maletas y bolso antes de intentar cualquier maniobra para evitar que la moto se me entierre o caiga. Alcancé a moverla 2 metros y se enterró en la arena.

No intenté nada heroico, dejé todo y fui por ayuda. Al poco rato apareció un vehículo con un señor quien accedió a ayudarme para sacar la moto de donde estaba. Después de unos cuantos intentos logramos sacar la moto hasta arriba, la volví a cargar y así regresé a la ruta para hacer los 160 kilómetros que me faltaban para llegar a mi destino final.

Sin duda que todo el kilombo valió la pena ya que las tomas fueron lo esperado. Acá les dejo un corto.

Valió la pena

A unos 50 kilómetros de Quito me encontré con un tramo lleno de hoyos. El exceso de golpes terminó por romper el porta celular. Afortunadamente este no cayó al suelo ya que quedó colgando del cable de alimentación. ¡qué suerte a que tuve!

Al llegar a Quito decidí pasar por la mitad del mundo para hacer una suerte de foto emblemática ya que de alguna manera este punto marcaba un hito importante en el viaje.

Hice algunas fotos muy poco originales y aburridas las cuales comparto acá con ustedes.

Mañana pasaré en Quito para dirigirnos el miércoles a Colombia, si, si.

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