VOY Y VUELVO
Proyecto motoviajero que recorre el sur, centro y norte américa

Costa del Perú, 50 kms al norte de Ilo
El término o frase “voy y vuelvo” es una suerte de eufemismo ampliamente utilizado en Chile para referirnos a ese momento en el que salimos de casa sin tener claridad de cuando regresaremos. Es obvio que vamos y volveremos o al menos eso pretendemos, no obstante decir “voy y vuelvo” es como querer minimizar el hecho de que de seguro regresaremos tarde y que tal vez a más de alguien no le habrá gustado que te hayas demorado tanto.
En Julio del 2019 inicie el viaje de mis sueños, un viaje el cual preparé con tiempo, dedicación y ganas, viaje el cual logré concretar parcialmente dado que la pandemia del COVID19 frustró la ruta que iba desde Panamá hasta EEUU, no obstante mientras estaba en la ruta si alguien me preguntaba cuánto tiempo creía que me tomaría, mi respuesta era “no lo sé, solo sé que voy y vuelvo”.
DE IQUIQUE A ARICA
Posted on July 21, 2019
Hoy sábado salí del alojamiento Airbnb ubicado en el sector de Cavancha a eso de las 08:30. Con calma dejé atrás de Iquique en dirección a Arica, con planes de hacer una parada en Humberstone, un lugar mítico el cual siempre me había llamado la atención por conocer, un pueblo fantasma en medio del desierto el cual representa la caída del salitre natural como materia prima (commodities) y el fin de una ciclo económico (leer más en Wikipedia).

Tuve la suerte de que en el lugar no había nadie, situación que le dio un carácter mucho más interesante aún ya que me permitió hacer algunas fotos interesantes.
Posteriormente volví a la ruta con destino a Arica. El camino entre estas 2 ciudades es desértico y desolado. Disfruté mucho de la tranquilidad de la ruta, la excelente temperatura (entre 22 y 30 grados dependiendo de la zona) y la seguridad del lugar donde no existen gasolineras ni nada.
Al llegar a Arica me percaté de que había perdido la llave del top case, situación que le agregaba un inconveniente al viaje ya que en el top case cargo varias cosas importantes.
Hasta entonces mi único plan era pedirle a mi esposa que buscara una copia que manejo en uno de mis cajones para enviarla a Lima, ciudad en la que estaría en 5 días más. Afortunadamente “la happy”, una motoquera que conocí en Iquique junto a “La Esmeralda” (buque museo), me agregó a un grupo de Whatsapp de motoqueros de la zona, quienes me recomendaron un cerrajero el cual me resolvió el problema en 15 minutos. Muchas gracias a los chicos de Hermandad Motoquera de Iquique. Una vez resuelto el inconveniente, me dirigí hacia lo que sería el último punto de interés del tramo en Chile, el morro de Arica, lugar desde donde hice las últimas fotos del día y unas tomas con el dron.
Mañana me espera un día largo con cruce de frontera incluido.

Y LLEGUÉ A PERÚ
Posted on July 22, 2019
Mi día motoqueando comenzó a eso de las 08:30, hora en la que dejé el Airbnb de Arica. Después de solo 30 minutos al volante llegué al cruce fronterizo, ahí me encontré con una muy mala noticia, la aduana chilena emite permisos de salida por un máximo de 180 días (¡plop!) y no es muy claro para nadie qué sucede pasado ese período. El problema que se me genera es que mi viaje dura aproximadamente 1 año y el plan es traer la moto de regreso a Chile al finalizar este (Junio del 2020). El otro problema es que nadie en la aduana tenía muy claro cómo proceder, las opciones van desde el pago de una multa por excederse del tiempo permitido (monto desconocido) hasta un quien sabe. Lo anterior podría terminar en un eventual cambio de planes, no obstante y por ahora todo sigue igual hasta que consiga información precisa al respecto. Pese a esto, personal de aduanas y migraciones tanto de Chile como de Perú fue muy amable y servicial.

Ya en Perú comencé a meterle kilómetros con el objetivo de llegar temprano a Camaná, pueblo costero ubicado a unos 450 kms al norte de la frontera con Chile. En el camino realicé una parada en el puerto de ILo para cargar combustible, comer y descansar un poco.

El camino desde iLo hacia Camaná es monótono, al este montañas secas y al oeste mar, no obstante dentro de toda esa monotonía te puedes encontrar con bellos rincones de alto contraste, pero para apreciarlos debidamente debes salirte de la ruta asfaltada y buscar caminos alternativos.

Algo impensado y que le puso la nota de lo inesperado al día fue una protesta ubicada a unos 150 kilómetros antes de llegar a Camaná, protesta la cual tenía tomada y cortada la ruta en 3 partes. La protesta tenía relación con el reclamo de la población local en contra de una empresa minera cuyas operaciones están afectando la agricultura de la zona.

El primer corte lo logré sortear conversando con la gente local, quienes me compartieron sus razones para protestar. El segundo corte lo pasé de igual forma, no obstante el tercero no hubo caso de convencerlos al punto de que me tocó regresar varios kilómetros para tomar un camino alternativo de más o menos 10 kms, algo completamente off road (chusca nuevamente) que me tuvo sudando frío en todo momento.
Afortunadamente nada pasó y logré esquivar el último de los cortes, eso sí con 1 hora 30 minutos adicionales al itinerario original y la cadena de la moto que quedó como si la hubiese bañado en chocolate. Ya en Camaná, una buena ducha, a comer algo y dormir con el objetivo de salir temprano mañana a Nasca.
NO HAY QUE PERDER EL EQUILIBRIO
Posted on July 23
Una de las tantas frases atribuidas a Einstein dice relación con el equilibrio y que para mantenerlo en la vida debes permanecer siempre en movimiento, al igual que cuando andas en bicicleta (o en moto en mi caso). Hoy la palabra equilibrio se me vino a la mente después de una serie de acontecimientos que a continuación paso a relatar.
Hoy me costó salir de la cama, me sentía con las molestias de un resfrío que he venido peleando desde hace rato, con dolor de oído y cansado después de haber pasado una pésima noche en el hostal donde pernocté. Ya en la ruta en el tramo que está entre Camaná y Nasca me topé con unos peregrinos quienes coincidentemente venían desde Iquique, claro que ellos lo hacían a pie y no solo eso, sino que además cargaban una cruz. Conversamos un rato y me contaron que el motivo por el cual ellos hacían este sacrificio, era para agradecerle a su santo Señor cautivo de Ayabaca el milagro de haber salvado a uno de sus familiares. Caminan entre 30 y 50 kilómetros diarios, duermen donde sea y se la van arreglando con el comer. El objetivo es cruzar Perú de extremo a extremo y la peregrinación termina a mediados de septiembre. Después de escucharlos y verlos, mis molestias y cansancio pasaron al plano de la insignificancia.

Ya habiéndome despedido de ellos, volví a la ruta, cargué combustible y continué mi viaje con destino a Nazca. Al poco andar me encontré con unos puestos donde vendían aceitunas, dado que era cerca del medio día, decidí parar para comprar unas cuantas y comerlas. En el lugar se me acercaron 2 señoritas quienes me ofrecieron probar las aceitunas rellenas. Estando en la moto y sin haber bajado la pata de apoyo me giré para tomar una de las aceitunas que me ofrecían, situación que me hizo perder el equilibrio terminando con la moto en el piso.

Ya con la moto de pie comencé a conversar con una de las señoritas que atendía el puesto de aceitunas, Darbelis venezolana de 18 años quien había llegado hasta ahí hace 8 meses en busca de alguna mejora económica. Ella soñaba con estudiar leyes pero la situación de Venezuela se lo impidió y tuvo que salir del país con una tía.

Las historias de venezolanos las escuchamos a diario en latino américa, historias duras de gente que no tiene nada, pero esta en particular me conmovió porque esta niña a quien veía como una de mis hijas se le veía feliz pese al drama que vivía.
Ya en la ruta mientras me alejaba (con algo de pena) reflexionaba respecto a lo que tengo, mi familia, mi esposa, a lo bendecido que soy de poder cumplir mi sueño, de poder darle a mis hijas un techo digno, salud y educación, etc.
Ya en Nasca (destino final) me dirigí al hotel donde me orientaron respecto a dónde ir, la sugerencia fue El mirador. Al llegar pregunté si podría tomar unas fotos usando el dron, la respuesta fue categórica, NO SE PUEDE.
Afortunadamente Perú funciona como Ecuador donde si insistes un poco con “no sea malito” los convences. Finalmente me permitieron volar el dron solo donde estaba estacionado y a una altura máxima de 10 metros (bueno 20 o 30, más o menos). El resultado, cómo toda la riqueza arqueológica que existe en Perú, simplemente maravilloso.
Para una visión completa de las líneas de Nasca, se necesita tomar el tour en avión.
LO MEJOR Y LO PEOR DE PERÚ… (HASTA AHORA)
Posted on July 24, 2019
Comprobado. El verdadero peligro para los motoqueros en Latino América no son los secuestros, los robos, Pablo Escobar o cualquier otro elemento que pueda formar parte de los clásicos estereotipos de esta parte del planeta. El mayor peligro lo representa el conducir por estas carreteras. Adelantar a camiones de 2, 3 o más acoplados con largos que superan los 30 metros en caminos de una sola vía, sortear a conductores irrespetuosos quienes no se hacen a un lado cuando adelantan sin tener espacio suficiente o caminos en pésimo estado son las verdaderas dificultades a los que nos debemos ver enfrentados los moto viajeros.

Esta foto no es casualidad. Después de varias situaciones cómo esta decidí grabar para que quedara registro de esto. Lo peor es que no se trata de una situación aislada sino que de una práctica común en esta parte del planeta, situación que te obliga a simplemente hacerte a un costado del camino para que el conductor que viene de frente pueda terminar con su loca maniobra la cual no mide consecuencias.
Ya en Lima
Llegar a Lima es realmente caótico. Ya he estado aquí en varias ocasiones (¿unas 10 tal vez?) pero conducir a través de la panamericana para llegar a San Isidro en horario de congestión con una moto cargada hasta las masas fue un desafío de proporciones mayores.
Desde que dejé Nasca estuve en contacto con Albreto Florez, un viejo amigo a quien conozco desde hace ya 20 años y con quien trabajé en P&O Nedlloyd entre 1998 y 2005. Con Alberto trabajamos en la dirección del departamento de TI de la empresa antes mencionada, él en el área de sistemas y yo en infraestructura. Juntos nos desarrollamos profesionalmente y crecimos trabajando cómo colegas en la ya desaparecida compañía naviera. Todavía recuerdo cuando le dije que “algún día” vendría en moto a Lima, hoy después de varios años nos volvemos a encontrar con todo el cariño que sigue intacto pese al paso de los años. Sin duda el visitar a Alberto es hasta ahora lo mejor de Perú.

EN TRUJILLO PERÚ
Posted on July 25, 2019
Francisco Pizarro, conquistador Español de Perú nació en la ciudad de Trujillo en la región de Extremadura España, de ahí toma el nombre esta ciudad de Perú ubicada a unos 600 kilómetros al norte de Lima. Tuve la suerte de conocer Trujillo en Extremadura junto a mi gran amigo Paco con quien realizamos la ruta de los conquistadores de América en Mayo del 2019 y hoy me encuentro en la ciudad del mismo nombre en el Perú.
Tan caótico cómo fue llegar a Lima fue salir. Fueron poco más de 50 kilómetros recorridos en 1 hora 1/2 lo que me tomó alejarme del caos y el stress de una de las ciudades con el peor tráfico del mundo (la tercera) cuya lista la encabeza Mumbai en India. Ya alejado del estrés comencé a manejar decidido a avanzar lo máximo posible.

El primer inconveniente lo tuve a unos 150 kilómetros al norte de Lima. Una densa neblina me impedía seguir avanzando. Me detuve a un costado del camino a esperar que pasara pero cuando vi que la situación no cambiaba empecé a moverme lentamente por la berma, fuera de la carretera para evitar el verme enfrentado a un choque por alcance dada la poca visibilidad.
Cuando la visibilidad mejoró un poco, me integré a la ruta y comencé a avanzar. A unos 200 kilómetros el camino se transformó en una amplia carretera con muy pocas curvas lo que me permitió empujar el acelerador un poco más de lo normal y así avanzar.

Esta doble vía de la Panamericana se convierte en un cuello de botella en cada pueblo por el cual pasa debido a que esta ruta suele ser la avenida principal de las localidades que atraviesa. Lo que demoraba atravesando los pueblos lo recuperaba en la doble vía, así hasta llegar a Trujillo a eso de las 18:30.
No alcancé a conocer nada de la ciudad, mañana planeo darme una vuelta por el centro de la ciudad antes de dirigirme a Piura, última ciudad de Perú por la que pasaré antes de dirigirme a Guayaquil Ecuador, ciudad a la que espero llegar el viernes por la tarde y poder finalmente descansar.
PENÚLTIMO DÍA EN PERÚ
Posted on July 26, 2019
Antes de dejar Trujillo me fui a dar la vuelta clásica de los pueblos de Latino América, la plaza de armas. Al igual que en todos los pueblos de la región es común encontrarse con actos cívicos que conmemoran o celebran algún hecho o fecha donde marchan desde los militares hasta alcohólicos anónimos pasando por colegios, bomberos y toda agrupación que desee participar. Hoy el Trujillo no fue la excepción, en la plaza se estaba preparando el acto cívico del día, situación que (para variar) tenía colapsado el tráfico en los alrededores.
Una vez en la ruta, pasé cargando combustible para dirigirme a Piura, la última ciudad importante del Perú cerca de la frontera con Ecuador.
En el camino a unos 250 kilómetros de Piura me detuve nuevamente a cargar combustible en una estación de servicios ubicada en la carretera, ahí establecí diálogo con el operador del lugar quien se interesó por mi viaje. Conocía mucho de geografía, mucho más de lo normal, se veía una persona bien educada quien me mostró un cuaderno donde escribía sus postulados acerca del por qué Latino América debía ser un lugar sin fronteras, una conversación muy interesante e inesperada. Le regalé una de las calcomanías (pegatinas) de mi viaje y volví al camino.
El camino por la costa pacífico desde Copiapó en Chile hasta este punto es desértico. De vez en cuando te encuentras con valles o áreas verdes, pero hasta ahora los paisajes han sido arena y cerros sin un solo árbol. A unos 150 kilómetros antes de llegar a Piura en el desierto comienzan a aparecer los primeros arbustos. El viento sopla muy fuerte al punto que te obliga a conducir inclinado. La temperatura comienza a subir (25º), ya estamos llegando a la zona de calor.

Algo que me ha parecido genial es el hecho de que al igual que en la mayoría de las carreteras de Argentina, en Perú las motos no pagan peaje. He atravesado este país de sur a norte sin pagar un peso por usar sus carreteras, ¡genial! ¿no?.
Al llegar a la ciudad de Piura me encontré con un pueblo amable, ordenado y limpio, de gente con aire más “costeño caribeño” que el usual del Perú. En las calles ya no se escucha la clásica música peruana tipo “tigresa del oriente” sino solo salsa, temperaturas más cálidas, cielo azul.

Los hoteles que hasta ahora me han tocado han sido muy buenos, pero el de hoy está increíble, la mejor relación precio calidad que me ha tocado hasta ahora. Por lo general han sido hostales y hoteles 3 estrellas, el presupuesto que he venido manejando ha sido de USD 20-30 con desayuno, un regalo ¿no?
Desde acá estoy preparando mi próxima parada, Zorrito, una playa muy cerca de la frontera de Ecuador, última antes de dirigirme a Guayaquil.
ZORRITOS, ÚLTIMA PARADA EN EL PERÚ.
Posted on July 27, 2019
Cómo todos los días me desperté temprano a desayunar para dirigirme a mi próximo destino, pero antes decidí pasar por la casa del Almirante Grau, el caballero de los mares. La historia de Grau nos es muy cercana a nosotros los chilenos, fue él quien derrotó a nuestro máximo héroe nacional Arturo Prat en el combate naval de Iquique, muriendo posteriormente en el combate naval de Angamos, ambos episodios durante la guerra del pacífico. El museo estaba cerrado así que solo pude sacarme esta foto. ¡Honores al Almirante!

El objetivo de hoy era manejar poco (300 kms) para poder descansar antes de entrar a Ecuador, por lo tanto definí como próxima parada una pequeña localidad costera del Perú ubicada a unos 50 kilómetros del popular balneario de Máncora, Zorritos. Si hubiese tenido algunos años menos probablemente hubiese definido Máncora cómo destino ya que tiene mucha más onda, pero el objetivo era descansar así que en Máncora di una vuelta rápida y me detuve sólo para la foto de rigor.

Después de algunos días manejando en Perú atravesando decenas de pueblos de tráfico caótico he llegado a la conclusión de que todo es cosa de costumbre. Por lo general cuando viajamos a otro país no manejamos, nos movemos en taxi o transporte público por ende tenemos una opinión parcial de la situación. Habiendo manejado poco más de 2.500 kilómetros en Perú donde me he encontrado con todo tipo de situaciones en la ruta (la gran mayoría esperadas) puedo concluir que la mejor manera de sobrellevar el caos es siendo parte de él, es decir, maneja como ellos y no te enojes ya que no hay mala onda, es solo la forma que tienen de conducir.
Ya en Zorritos se me hizo complicado llegar al hostal que tenía reservado para la noche, después de un par de vueltas decidí preguntarle a un policía. Si bien él no sabía donde quedaba, llamó a uno de sus colegas quien le dio indicaciones de como llegar y fue él mismo quien me acompañó hasta la hostal, en pocas palabras fui escoltado por la policía peruana la que hasta ahora ha sido siempre muy servicial, cero dramas. ¡Muchas gracias!

Ya en el hotel descargué las maletas de la moto, me di una ducha, le hice una limpieza express a la cadena de la moto y me fui a almorzar, hoy un rico ceviche que incluía pescado, conchas, camarones y langosta, una delicia por 40 soles.
Para terminar el día, me fui a la playa donde hice unas tomas con el dron, acá se las dejo.
Nos vemos en Ecuador
BANANA REPUBLIC
Posted on July 28, 2019
Hoy salí un poco más temprano de lo habitual, esto debido a que tenía un cruce de frontera por delante y no quería llegar muy tarde a mi destino final de hoy, Guayaquil. Gasté los últimos soles que me quedaban en gasolina, cargué los 5 litros de reserva que llevo en el top case y emprendí viaje hacia la frontera. El trámite en el lado peruano fue muy ágil y rápido, pero en el ecuatoriano fue terrible, no solo porque tenían a un sólo funcionario en aduanas para el flujo de entrada y salida sino por el desorden de los usuarios quienes pese a tener un turno llegaban con historias de urgencia para saltarse la fila. Me tocó ponerme cabrón como nunca para que no me “bypasearan”. siendo el cuarto en la fila me tomó 2 horas de espera. Cuando terminé el trámite, había detrás de mí mas de 15 personas (pobres). Salí tan molesto que me olvidé de sacar las respectivas fotos del lugar.

Ya en Ecuador, al poco andar el paisaje comenzó a tornarse verde dejando atrás lo árido del Perú. Extensos campos con plantaciones de plátanos y sus derivados rodeaban la carretera, sin duda un entorno bellísimo el cual ponía en evidencia que habíamos llegado al principal país productor de plátanos del mundo.


Dado que pasé mucho tiempo en la frontera saliendo de ahí cerca de las 2 de la tarde, decidí parar en el camino para comer algo. Por USD 2.50 obtuve un caldo de gallina de entrada y de fondo arroz con cerdo, un regalo. Lo interesante fue tomar una sopa caliente a una temperatura ambiente de 30 grados con una humedad altísima. Si ya venía con calor, después de eso quedé muerto, pero sin hambre y listo para seguir hasta mi destino final.
Luego de unas 2 a 3 horas llegué a la entrada sur oeste de Guayaquil. La vista a través de una amplia carretera es realmente espectacular. El río Guayas es gigante e impresionante, la sensación que te da el llegar a la ciudad a través de este camino es que estás llegando a una gran ciudad, bien cuidada, limpia y bastante ordenada.
Mi destino final era la iglesia de las carmelitas, lugar dirigido por nuestro querido amigo el padre Juanito quien me había invitado a quedarme en la iglesia. Llegué, me duché y rápidamente nos dirigimos al malecón para degustar de un rico ceviche estilo manaba y visitar algunas de las atracciones de esta ciudad.

Mi destino final era la iglesia de las carmelitas, lugar dirigido por nuestro querido amigo el padre Juanito quien me había invitado a quedarme en la iglesia. Llegué, me duché y rápidamente nos dirigimos al malecón para degustar de un rico ceviche estilo manaba y visitar algunas de las atracciones de esta ciudad.
Mañana no manejaré, después de 7 días manejando en promedio 7 horas diarias necesito un descanso. El lunes retomo la ruta, esta será por Ecuador visitando amigos y seres queridos.
Y NOS FUIMOS DE GUAYAQUIL
Posted on July 30, 2019
Después de haber pasado 2 días en Guayaquil, hoy lunes he dejado atrás esta ciudad para emprender viaje rumbo con destino a Quito.
El domingo fue un día de descanso en lo que a manejar se refiere porque usé el día para lavar ropa y la moto la cual estaba llena de sal producto de los caminos costeros del Perú. Luego de terminar con las labores domésticas, junto al padre Juanito salimos a recorrer la ciudad. Lugares cómo el malecón, el museo de la música y la casa de Julio Jaramillo formaron parte del panorama del domingo. Por la tarde visitamos unos amigos de Juanito y de ahí a descansar.

Ya de vuelta en la ruta a eso de las 08:00 me tocó atravesar Guayaquil justo a la hora punta. Después de haber estado en Lima el tráfico de Guayaquil me pareció muy amable. Guayaquil cómo ciudad me pareció bastante ordenada y agradable. Del clima ni hablar, 20 grados por la mañana y a mediodía 25. Dejé atrás la ciudad sin contratiempos ¿qué más se puede pedir? En resumen Guayaquil fue una agradable y grata experiencia.
Antes de llegar a Quito decidí hacer un par de paradas en la ruta, Manta y Portoviejo. La ruta a Manta es bellísima, un paisaje semi selvático muy verde y bastante libre de vehículos. Manejar por esta ruta fue un agrado.

En Manta pasé visitando a un amigo, el gordo Perez. El gordo es un viejo amigo de mi esposa Kenny a quien conocí hace unos 3 años atrás, un tipo genial amante del ciclismo quien nos recibió cálidamente en su casa en ese entonces. Hoy quise pasar saludándolo para hacer una vez más extensiva nuestra invitación para que nos vaya a visitar a Chile. Ojalá te podamos ver pronto por allá gordo, muchas gracias por la recepción y el tiempo de hoy.
Por la tarde tenía programado pasar por Portoviejo, ciudad natal de mi esposa. La intención de pasar por esta ciudad era visitar la tumba de la “Sra Liggia María Flerida”, abuelita de mi esposa y madrina de nuestro matrimonio, una persona muy querida por nosotros quien falleció hace 7 meses y no tuvimos oportunidad de despedirla debidamente. Con la visita de hoy logré cerrar ese capítulo cómo es debido. Mañana llegamos a la mitad del mundo!!!
VALIÓ LA PENA
Posted on July 31, 2019
El día de hoy estuvo lleno de situaciones inesperadas. Hoy por la mañana después de desayunar en casa de la sra Glendita y don Enrique (tíos de mi esposa) me dirigí acompañado de don Enrique al Diario de Manabí donde me harían una breve entrevista relacionada con el viaje (mis 15 minutos de fama). La historia del viaje y la moto causaron sensación y varias personas salieron a fotografiarse en ella. Es increíble el interés que capta en la gente esta historia de recorrer América en moto, la admiración que generó y lo sorprendidos que quedan cuando se enteran de que el viaje lo realice solo. Todo eso me llena de alegría.
Terminada esta experiencia, pasé cargando combustible y me fui de vuelta a la ruta en dirección Quito.

La ruta hacia Quito consta de una distancia aproximada de 400 kilómetros en los que se asciende cerca de 2.800 metros. Pese a ser 400 kilómetros es una ruta para recorrerla en unas 6 -7 horas ya que es un camino lleno de curvas. El paisaje va variando desde selva tropical a paisaje de sierra, muy bello. Mi idea era poder parar en algún lugar para hacer algunas tomas con el dron, así que decidí tomar la ruta que pasa por un pueblo llamado San Miguel de los Bancos. Al llegar al lugar encontré un camino de tierra y ripio que conducía a una hostería. Ingresé por dicho camino offroad de dificultad baja hasta que me topé con un acceso al río, lugar al que decidí acceder.
A medida que descendía (con mucha dificultad por la arena) iba pensando que probablemente había sido una muy mala idea haber bajado en la moto, pero decidí llegar hasta el final para tomar una buena foto y hacer las tomas que deseaba con el dron.
Cuando terminé de hacer las fotos y tomas, decidí quitar las maletas y bolso antes de intentar cualquier maniobra para evitar que la moto se me entierre o caiga. Alcancé a moverla 2 metros y se enterró en la arena.
No intenté nada heroico, dejé todo y fui por ayuda. Al poco rato apareció un vehículo con un señor quien accedió a ayudarme para sacar la moto de donde estaba. Después de unos cuantos intentos logramos sacar la moto hasta arriba, la volví a cargar y así regresé a la ruta para hacer los 160 kilómetros que me faltaban para llegar a mi destino final.
Sin duda que todo el kilombo valió la pena ya que las tomas fueron lo esperado. Acá les dejo un corto. https://youtu.be/bRJm_uXVQZY
A unos 50 kilómetros de Quito me encontré con un tramo lleno de hoyos. El exceso de golpes terminó por romper el porta celular. Afortunadamente este no cayó al suelo ya que quedó colgando del cable de alimentación. ¡Qué suerte que tuve!

Al llegar a Quito decidí pasar por la mitad del mundo para hacer una suerte de foto emblemática ya que de alguna manera este punto marcaba un hito importante en el viaje.
Hice algunas fotos muy poco originales y aburridas las cuales comparto acá con ustedes.


Mañana pasaré en Quito para dirigirnos el miércoles a Colombia, si, si.
HOY FUE UN DÍA LARGO
Posted on August 2, 2019
Cómo hoy tenía un cruce de frontera por delante me levanté temprano y ya a las 07:00 AM estaba en la moto rumbo a Colombia.
La estancia en Quito fue perfecta, el poco tiempo que tuve lo usé para visitar familiares y amigos. Como siempre me recibieron y atendieron de manera increíble quedando con la sensación de que tengo que volver más seguido.
Previendo que el día podría ser largo, busqué un buen lugar para desayunar, algo contundente que me permitiera aguantar hasta tarde.

Desayuno incluía sandwich que me devoré con el jugo
El camino por la sierra es bellísimo más aún me tocó un día con una temperatura excelente la cual variaba entre los 22 y 29 grados (según la altura) situación que hacía que la ruta fuese más agradable aún.

Sierra del Ecuador
La primera parada fue el Lago San Pablo en Otavalo, un hermoso lugar llamado Puerto Lago el cual cuenta con hermosas cabañas a la orilla del lago. La intención era hacer unas tomas con el dron pero el viento soplaba con demasiada fuerza lo que hacía imposible el volarlo de manera segura, así que me limité a unas cuantas fotos y volví a la ruta.


El cantón del Ecuador que limita con Colombia se llama Tulcán, pueblo conocido por su gran afición al ciclismo, cuna del actual campeón del giro de Italia Richard Carapaz. En la ruta se repiten equipos de ciclistas entrenando a una altura superior a los 3.000 metros, poniéndole toda la fuerza cómo esperando que nazca ahí el sucesor del actual campeón.

Al poco andar un pequeño percance. De la misma forma que la vibración terminó por romper el soporte de mi teléfono, esta vez cedió el soporte de la cámara Gopro. Iba a unos 100 kms/h cuando de repente se desprendió el brazo de la cámara cayendo esta al suelo. Cuando vi lo sucedido paré velozmente y me devolví corriendo a buscarla. La cámara se encontraba en medio de la carretera, afortunadamente ningún auto la pisó, no se rompió pero quedó toda rasguñada. Al igual que con el celular nuevamente tuve mucha suerte.
La frontera entre Ecuador y Colombia está dividida por un puente el cual lleva el nombre de Puente Internacional de Rumichaca. Al aproximarme al puente me detuve para tomar la foto de rigor con la intención de cruzarlo y ver algún letrero que indicara el dónde hacer los trámites de migración y aduana.

Me subí a la moto, crucé el puente, pasé todos los controles sin que nadie me detuviera, avancé varios kilómetros sin ningún tipo de control hasta que me percaté que ya estaba bien adentro en Colombia completamente ilegal. Regresé hasta el control de Colombia en el puente para preguntar donde se hacían los trámites, ahí me dijeron que tenía que devolverme al lado ecuatoriano para realizar los trámites de migración y aduanas. Comencé por aduanas, fue muy simple, bastó con entregar el documento que me habían otorgado cuando ingresé por Perú. Mis problemas comenzaron cuando me indicaron dónde estaba la fila para el trámite de migración. El lugar estaba repleto de gente y no parecía ser un lugar muy seguro cómo para dejar la moto con todo el equipaje abandonada por mucho rato, así que le pedí ayuda a la policía del Ecuador quienes me dejaron estacionar la moto al lado de sus autos para poder hacer los trámites con tranquilidad.

Luego de dejar la moto estacionada, me dirigí a hacer la fila para migración y cómo todo buen ciudadano me ubiqué al final de la fila. En el lugar había unas 500 personas (sin exagerar), cuando noté que la fila no avanzaba NADA, decidí salir de ella y avanzar por el lado para ver si estaba haciendo la fila correcta. Bueno, el motivo por el cual la fila era tan larga era porque esta fila era exclusiva para venezolanos, personas quienes estaban intentando ingresar al Ecuador. En resumen habían 2 filas, una para venezolanos y otra para ciudadanos de otros países. Pese a eso me tomó 2 horas de espera el trámite para poder salir “legalmente” del Ecuador. Posterior a esto me dirigí a migraciones de Colombia donde el panorama era bastante similar, fila para venezolanos y otra para el resto (otras 2 horas).

El drama de los venezolanos es realmente abrumador, ya no se trata de migración sino de éxodo. A medida que uno va avanzando por la panamericana hacia el norte se va topando cada vez más con gente caminando por la carretera con coches de bebé, mochilas, maletas, etc, gente que ha salido con lo que pudo de su país para llegar a cualquier parte donde puedan obtener trabajo. Toda esta gente debe pasar por estas fronteras las cuales están cada vez más cerradas para ellos.
Existen todo tipo de visiones respecto a los venezolanos migrantes, desde aquellos que los ven como un gran aporte hasta otros que no los quieren ni ver. Claro está de que así cómo en toda sociedad existen ciudadanos respetables, también los hay quienes generan problemas. En Perú por ejemplo un alcalde por medio de ordenanza prohibió el ingreso de venezolanos a la ciudad a raíz de desmanes ocasionados por un grupo de ellos. En fin, un drama muy lamentable el cual se palpa con más fuerza hoy en las fronteras de la región, drama que hoy me tocó ver de cerca.
Habiendo terminado los trámites migratorios (después de 4 horas) volví a la ruta para concluir mi viaje. El camino a Pasto es increíblemente bello, me tocó lluvia (estrené el traje de agua), más adelante un arcoíris y para terminar trabajos en la ruta los que me llevaron a realizar un tramo de 80 kilómetros en 3 horas y media.
Para mañana veré si es posible llegar a Cali. Según Google maps son solo 385 kilómetros, pero indica que se hacen en 8 horas. Veremos cómo nos va.
Y LO LOGRÉ
Posted on August 3, 2019
Cómo todos los días, desperté temprano, desayuné y a las 08:00 ya estaba en la ruta rumbo norte. Por primera vez no había elegido el hotel aún ya que no sabía dónde llegaría. Si bien la intención era llegar a Cali se hacía muy difícil el poder lograrlo ya que como dice la canción “el camino es culebrero” y está lleno de sorpresas.
Dado que el soporte del celular se me rompió en Ecuador, estoy navegando con el GPS. Navegar con GPS estaba bien hace 10 años atrás, hoy Google maps o Waze son por lejos la mejor alternativa. El GPS me llevó por un camino que resultó ser un camino abandonado, comenzó como el clásico camino de tierra (bien) pero al poco andar se transformó en un duro camino de piedras que ascendía y seguía ascendiendo sin llegar nunca a juntarse con la autopista.

El paisaje alrededor del camino era espectacular, árboles de todo tipo, caídas de agua , pájaros, etc. Después de varios kilómetros recorridos y viendo que este no conducía a ningún lugar seguro, decidí parar y hacer un par de fotos para luego regresar ya que si algo me pasaba (como caerme) iba a ser bien improbable de encontrarme con otro ser humano para pedir ayuda.

Bajé con mucho cuidado y no pasó nada. Al llegar abajo pedí orientación a unos lugareños quienes me indicaron cómo acceder a la panamericana. Después de 1 hora ya estaba ahora sí rumbo al norte.
Al salir de la ciudad de Pasto me encontré con filas de autos y motos para cargar combustible. En una estación en las afueras de Pasto conté 5 cuadras con autos esperando su turno para ser atendidos, me llamó mucho la atención a lo cual decidí cargar combustible en la ruta ya que me quedaba una autonomía de 150 kms. El problema fue que todas las estaciones de servicios en la ruta estaban sin combustible. Pregunté cuál era el motivo y me dijeron que “la cuota para Nariño ya se había excedido”.

Cuando ya estaba andando con la reserva de combustible encontré una estación que afortunadamente tenía combustible. Ahí me topé con un par de chicas motoqueras ecuatorianas que había conocido en la frontera quienes estaban haciendo el mismo trámite que yo. Cargamos combustible y quedamos de almorzar en Pasto con la intención eventual de avanzar hasta Cali.
El camino desde Pasto hacia Popayán es bellísimo (como todos los paisajes de este país) pero muy duro de conducción. Si bien el asfalto en general está en buenas condiciones (salvo algunos tramos) este tiene MUCHAS curvas, por no decir son solo curvas por donde transitan todo tipo de vehículos incluyendo buses y camiones, motivo por el cual 220 kilómetros nos tomó casi 5 horas.
En la ruta se aprecian puestos de control con militares armados con fusiles M16 y casetas recubiertas con sacos de arena lo que denota que acá la cosa podría poner brava, su misión es asegurar la ruta para evitar el ingreso de la guerrilla. Muy gentiles saludan al pasar y su presencia constante ayuda con el clima de tranquilidad deseado.
Ya en Popayán almorzamos y decidimos avanzar hasta Cali. Yo estaba medio cansado pero al ver que estas chicas estaban decididas a llegar a Cali en sus motos de 200cc, yo no podía arrugar, así que nos subimos a las motos, volvimos a cargar combustible y comenzamos la última parte de la ruta. Salimos juntos de Popayán y nos separamos ya estando en la carretera.

Avancé a mucha velocidad, cometí algunas infracciones de tránsito de esas que son normales acá cómo adelantar camiones por la berma, me detuve a sacar la foto de rigor e ingresé a la ciudad. Había un tráfico horrible, eso sumado a los 32º me tenían sudando la gota gorda. Finalmente llegué al hotel a eso de las 5:30 PM con luz del día , ¡lo logré! ya estoy en Cali. Mañana turismo a pié por la ciudad y el domingo retomo el viaje rumbo a Medellín.
CAMBIO DE PLANES
Posted on August 7, 2019
Originalmente tenía presupuestado manejar entre 200 y 300 kms diarios, esto con objeto de poder descansar y conocer los lugares donde paraba. Al poco andar cambié de plan, ahora estoy manejando el doble un día para descansar al siguiente. Mi idea ha sido poder dedicar un poco más tiempo a lugares que deseo conocer y al mismo tiempo saltarme sitios que tenía presupuestado parar pero que no tienen mucho que ofrecer. Por lo anterior he podido dedicar 2 días a Guayaquil, 2 a Quito, 2 a Cali y pretendo hacer lo mismo para Medellín y Cartagena.
El sábado fue un día de turismo urbano por Cali, Patricia Rivera una caleña muy querida quien trabajó en iConnect en sus inicios mientras vivió en Chile fue quien junto a su marido me mostró la ciudad y sus rincones.

Uno de los lugares que visitamos fue Dapa, una colina muy verde y bella ubicada a un costado de la ciudad la cual sirve de vivienda para casas de alto estándar además de ruta para deportistas, algo así como el cerro San Cristóbal de Santiago pero con casas.
Al día siguiente salí temprano con destino a Medellín con la intención de llegar de día a la ciudad. En la salida norte de Cali se aprecian los cañaverales que cubren extensas áreas de la región.
En la ruta uno se cruza con los “trenes cañeros”, camiones de 4, 5 o más acoplados que llevan caña desde los cañaverales hasta los puntos de procesamiento. Afortunadamente esta parte de la ruta es doble vía, pero imagina lo que es adelantar a un camión de 30 metros de largo o más.
Un poco más adelante me topé con ese tipo de cosas que uno sabe que no está ajeno, un motociclista muerto en la ruta. Situaciones como esta sin duda te hacen pensar y meditar respecto a lo expuesto que estamos los motociclistas. Todos quienes manejamos motos sabemos que es una actividad de alto riesgo, pero lo amamos tanto que conociendo el riesgo lo hacemos de igual forma. En lo personal quiero hacer este viaje, seguir andando en moto y al final del día regresar sano y salvo a casa a descansar, pero estos episodios nos recuerdan que debemos ser muy cuidadosos y prudentes si realmente queremos volver a casa.
Como todo los paisajes que me han tocado en Colombia, el paisaje de esta ruta es igual de impresionante que el resto. Hasta Manizales la ruta se sitúa a unos 1.500 metros de altura promedio lo cual repercute en una agradable temperatura que promedia los 24 grados. Más adelante el camino comienza a descender hasta bordear el río Cauca el cual está a unos 500 metro SNM. La temperatura en el lugar es altísima, me tocó una tarde de 41º donde más encima tuve largas esperas en la ruta producto de reparaciones en la vía.
Después de salir de ese infierno comencé el ascenso a la localidad de Santa Bárbara. Mientras subía divisé unas motos maxi trail estacionadas en un restaurante (tipo 3 de la tarde) por lo que decidí parar ahí para comer algo.
¿QUÉ TIENE QUE VER MEDELLÍN CON HERNÁN CORTÉS?
Posted on August 8, 2019
Hernán Cortés, conquistador español que lideró el proceso de conquista de México es otro de los conquistadores nacidos en Extremadura España, en la ciudad de Medellín. Hasta ahí llegué el pasado mayo del 2019 junto a mi amigo Paco con quien recorrimos la región, pero del Medellín del cual hablaré será de Medellín Colombia.

Si uno pregunta a alguien respecto a qué sabe de Medellín (alguien quien no haya ido) de seguro se referirá a Medellín como la ciudad que estuvo tomada por el cártel dirigido por el mítico Pablo Escobar. Si bien lo anterior es cierto, más preciso sería referirse a Medellín cómo la ciudad de las flores, la ciudad con la mejor temperatura del mundo (18º a 28º promedio todo el año), como una bellísima y moderna ciudad.

Dado que el día anterior había manejado x2, contaba con un día completo para conocer bien la ciudad, no obstante el mismo día que llegué me puse en contacto con un colega de Cisco (Hans) quien cordialmente me pasó recogiendo desde el hotel y me dio un city tour nocturno por la ciudad.
Para el día siguiente el plan era subirme al metro y visitar algunos lugares que me habían recomendado. Lamentablemente tuve un problema en el hotel donde me hospedaba debido a que por la noche me habían movido la moto sin preguntarme (y sin las llaves) para estacionar un segundo vehículo en el espacio, situación que me molestó mucho y me hizo decidir cambiar de hotel. Con la rabia que tenía no me detuve a revisar la zona donde el nuevo hotel estaba. Al llegar al lugar noté que este no era precisamente un lugar muy seguro como para dejar mi moto. Llamé a Daniel, uno de los chicos motoqueros que había conocido el día anterior para pedirle que me aconseje, no obstante al enterarse donde quedaba el hotel me recomendó salir de ahí, pero más importante aún me ofreció pernoctar en su departamento. Una vez más la cordialidad y hospitalidad del colombiano se hacía presente en este viaje al invitar a su hogar a alguien con quien había compartido solo unos pocos minutos.
Por la tarde Daniel me acompañó a visitar algunos lugares típicos de Medellín como el cerro Nutibara, el pueblito paisa y alrededores de la ciudad, culminando un día perfecto en la ciudad.

Al día siguiente salí muy temprano del departamento de Daniel porque me esperaba una larga jornada hasta Cartagena, la más larga del viaje. Ya me habían advertido respecto a las altas temperaturas y de lo complicado que podía estar la ruta por las reparaciones que se estaban realizando, pero yo había perdido por completo de vista que el clima no era solo caliente por estar cerca del nivel del mar sino que ya estaba en zona caribe.

En Sudamérica (zona tropical) en esta época el clima es seco (hay muy pocas lluvias), no obstante en el caribe es temporada de tormentas, de hecho los huracanes comienzan ya en Agosto a manifestarse en el área. La zona caribeña contempla Florida en USA, las islas del caribe y todas aquellas zonas que tienen costa en este mar, México (Cancún), centro américa y en sudamérica la costa norte de Colombia y Venezuela. Pues bien, el viaje tuvo todo lo que me indicaron, largas esperas en la vía por reparaciones de la misma, altas temperaturas y lluvia tropical con cúmulos nimbus en el cielo además de truenos y relámpagos.

Finalmente y luego de 12 horas de viaje llegué a Cartagena. En el lugar me esperaba una pareja (Alcira y Wilson) de una red de apoyo a motoqueros de la región conocida como moto posadas. Las moto posadas consiste en prestar apoyo a los moto aventureros de la región por medio de ofrecerles estadía sin costo en sus hogares. Yo llegué a esta red por medio de las chicas motoqueras ecuatorianas quienes me dieron el dato de otra chica de Cartagena quien me ayudó con algunos datos respecto a la ruta y al mismo tiempo me ofreció conseguirme alojamiento en Cartagena. Pues bien, en estos momentos me encuentro alojando sin costo en una moto posada gracias nuevamente a la cordialidad de estos colombianos.
Y bien, hasta acá dura el viaje por tierra, en Cartagena se termina el camino y la única manera de seguir es en barco, pero de eso hablaré en los próximos posts, por ahora solo puedo concluir que he quedado fascinado con Colombia, sus paisajes y su gente, que todos los mitos que existen al respecto son solo eso y que es un destino que todo moto viajero no puede dejar de considerar.
Si, si, si, ¡Colombia!

Cartagena de indias

Fin del camino en Sur América
LA TRAVESÍA POR MAR Y EL FIN DE LA ETAPA 1
Posted on August 15, 2019
La ruta panamericana es la carretera más larga del mundo la cual comienza en Ushuaia Argentina y termina en Alaska USA atravesando a su paso casi todos los países del continente americano. Esta ruta se encuentra interrumpida entre Colombia y Panamá por una vasta selva denominada el Tapón de Darién, zona impenetrable que ha servido de frontera natural entre sur y centro América. Por décadas se ha discutido el si construir o no una carretera a través de este tramo para poder terminar la panamericana pero aspectos como la guerrilla, el narcotráfico, la migración o la destrucción de una zona protegida habitada por indígenas han impedido que dicho proyecto se lleve a cabo.
Todos aquellos que deciden viajar a través de la ruta panamericana se encuentran con esta situación, es decir el cómo cruzar desde Colombia a Panamá ( o vice versa). Las alternativas se reducen a enviar el vehículo como carga en un contenedor marítimo, cómo carga aérea (en el caso de las motos) o trasladando la moto en un barco cómo este, el Stalhratte (rata de acero).
El Stahlratte es una embarcación de bandera alemana la cual fue construida en 1893 en Holanda. El barco fue fabricado con fines pesqueros, originalmente impulsado ciento por ciento a vela, hoy cuenta con motor el cual sirve de apoyo a la navegación. Con el correr de los años esta embarcación ha cambiado de dueño en varias ocasiones hasta que a principios de los ochenta pasó a pertenecer a una fundación sin fines de lucro cuyo objetivo es preservar esta joya del mar.
La tripulación está compuesta por el “Kaptain Ludwig” de nacionalidad alemana, Anna de nacionalidad holandesa y Edwin colombiana quienes juntos navegan por el mar caribe distintas rutas dependiendo de la época del año, siendo Colombia, Panamá, Jamaica, México y Cuba los destinos que frecuenta.
La travesía comienza en Cartagena, ahí le entrego la moto al capitán Ludwig quién con mucha destreza la sube a un pequeño bote el cual la trasladó hasta hasta la embarcación mayor la cual se encuentra anclada en dicho puerto, en donde es cargada utilizando utilizando uno de los huinche de la nave. Una vez a bordo la moto es tapada con una carpa y atada a la nave para evitar que esta se moje y mueva al navegar.
Al día siguiente a las 08:30 nos espera el capitán en el muelle para embarcar con la intención de zarpar antes de las 10:00 AM. Al poco rato nos enteramos que la falta de un documento requerido por la autoridad portuaria nos impedirá zarpar ese día como estaba previsto. Dada esta situación, el capitán nos ofrece permanecer en el barco con traslados a tierra en caso de requerirse, además de comida y todo lo necesario para hacer la espera más grata.
Durante la espera conocí a una pareja de brasileños (Camila y Juliano) quienes llevan viajando ya 6 meses en moto. Salieron desde el sur de Brasil hasta Ushuaia para seguir luego rumbo norte. Hicieron la carretera austral, cruzaron ya varios países de Sudamérica y ahora se encuentran en el mismo barco que yo con la intención de continuar su viaje desde Panamá hasta Alaska.
Durante la noche se aprecia Cartagena desde el mar, en el ambiente 30 grados de temperatura, embarcaciones de todo tipo entrando y saliendo del puerto con luces, música fuerte y gente bailando nos señala que la noche del viernes se vive intensamente en el lugar.

Al día siguiente nos enteramos que el documento se encuentra en camino pero que este no llegará sino hasta la tarde. A eso de las 17:30 horas con todo en regla zarpamos hacia nuestra primera parada, las Islas de San Blas ubicadas en la costa de Panamá a unas 30 horas de navegación.
Para quienes no están acostumbrados a navegar en alta mar en embarcaciones pequeñas, las 30 horas se hacen eternas. Si bien en ningún momento sentí ganas de vomitar, estuve mareado prácticamente todo el tiempo. Según me dice la tripulación, a las personas en promedio les toma 3 días habituar su organismo a tanto movimiento.
Sin contratiempos navegamos a través del mar caribe. Si bien la nave navega con piloto automático, la tripulación se turna la guardia cada 4 horas para mantener visibilidad sobre las aguas y el entorno.
Por la tarde del día sábado luego de haber navegado ya por unas 20 horas, un helicóptero comienza a volar bajo y en círculos alrededor nuestro. Después de varios giros, un llamado por radio desde el helicóptero solicita hablar con el capitán de la nave. Ludwig se dirige rápidamente a la cabina de mando para responder el llamado. Se trata de un helicóptero norteamericano el nos pregunta desde donde zarpamos, hacia dónde nos dirigimos, que llevamos, etc, en busca de alguna situación sospechosa (drogas, tráfico de personas, armas, etc). El Capitán responde a todas las preguntas con cortesía las que al terminar culminan con un agradecimiento por parte del helicóptero para posteriormente retirarse.
Por la noche del día domingo arribamos al archipiélago, el capitán experto y conocedor del lugar dirige la nave a través de los arrecifes hasta el punto en el que decide fondear. Después de 3 noches arriba del barco hemos llegado a nuestro primer destino.
A la mañana siguiente muy temprano (06:00) me levanto con la intención de apreciar el lugar. Las islas y el paisaje son realmente maravillosos dejándome una grata sensación de estar en un lugar paradisíaco, situación que me hace sentir muy privilegiado.

Durante el día, el capitán nos ofrece todos los implementos con los que cuenta en la nave para hacer esta estadía más grata. El equipo de snorkel y los kayak son los preferidos de la gente.
Por la tarde la tripulación prepara una cena especial, langostas frescas provistas por los habitantes nativos de la zona los que comí como si hubiesen sido papas fritas.
Por la noche todo el mundo se va temprano a dormir ya que el capitán nos informa que el zarpe a nuestro destino final está previsto para las 06:00 AM. Puntualmente Ludwig enciende el motor y dirige la nave rumbo a Cartí, pequeño puerto ubicado en el mismo territorio de las islas (Guna Yala) el cual servirá de puerto de desembarco para nosotros y las motos.
El territorio Guna Yala si bien está dentro del territorio de Panamá, cuenta con sus propias leyes, banderas e impuestos. Todos los pormenores relacionados con el proceso de arribo a tierra firme (migraciones, tasas y apoyo poniendo las motos en tierra) están a cargo del Capitan Ludwig. Después de 3 horas de navegación ya estamos en tierra firme.

Al salir del territorio de los Guna Yala, policías y militares panameños revisan que la documentación esté en orden, me hacen bajar poner todas las maletas en el piso para que un perro verifique la presencia de drogas. Al terminar con el proceso, me entregan la documentación, vuelvo a subir las maletas, ya estoy en Panamá.

El camino hacia la ciudad de Panamá es bellísimo, no solo por el paisaje sino también porque Panamá cuenta con una infraestructura de lujo con autopistas de primer nivel. Una vez en Panamá me dirijo hacia el lugar donde la moto permanecerá guardada hasta la siguiente etapa de mi viaje.
Y así concluye esta parte de la travesía, hasta la próxima